Synchronicity

El Bosque Encantado

la casa rosadaAyer pasé por esta casa, por la que había pasado en tantas oportunidades en los últimos seis años, camino a visitar a mi papá en Miraflores. Será porque esta vez iba caminando, observando más detenidamente las calles y a las personas que me inundó una pena profunda al ver lo irreconocible que está.

Recién me di cuenta que las paredes de la casa eran rosadas, que tenía rejas en la entrada y que había un balcón. La última vez que me fijé, la casa estaba llena, mejor dicho atiborrada de plantas, flores, enredaderas, árboles, eran tantos que no se podía uno imaginar la profundidad del frontis — que ahora veo era minúsculo, ni se podía ver la puerta que parecía la entrada a un bosque encantado y de la que ahora cuelga un triste letrero amarillo que dice “se vende”.

La dueña, una señora mayor, muy espigada y silenciosa, cuidaba de sus plantas con mucha paciencia y cariño, casi como si fueran parte de su familia. Se le veía siempre con su gorro de ala ancha, para cubrirse del sol, con una regadera en la mano y de vez en cuando subida en una escalera con sus tenazas para podar o hacer los retoques respectivos con el cuidado con el que se hace una manicure. Tenía bebederos y alimentadores para las mariposas y pájaros que alegraban la cuadra con sus cánticos mañaneros. Una vez incluso, la escuché cantándole a sus plantas, deben haber sido muy felices porque sea invierno o verano, las plantas crecían exuberantes, fragantes y brillantes, casi como en un bosque al natural.

Me acerqué a la Sra que vende fruta en la esquina. “Buenas tardes, disculpe, sabe qué pasó con la Sra. que vivía aquí? mire la casa y el jardín, qué pena en las condiciones que están….le dije muy consternada.

“Buenas tardes, la Sra. se puso mal y murió poco más de un año. Nadie en su familia ha podido hacerse cargo de la casa ni del jardín” me respondió también afligida, como quien extraña a una vieja amiga.

Extrañamente, en ese momento sólo pude pensar en la trascendencia de la vida, en las plantas y en los pajaritos que habitaban el jardín…nunca habrán sabido por qué la Sra. un día salió de la casa y no volvió más. Deben haberse extrañado cómo desde ese momento no hubo nadie quien las cuide, quien las alimente, quien les cante. Hoy la casa está abandonada, los vidrios rotos, quedan algunas sobrevivientes, quedan los vestigios de lo que un día fue un jardín fragante y frondoso, un jardín que quiso luchar y tuvo que rendirse. Hoy ya no están las plantas, los pajaritos, ni la Sra. Sólo hay un triste letrero amarillo en la puerta que dice “se vende”.

Advertisements

2 comments on “El Bosque Encantado

  1. José Antonio A.
    December 15, 2015

    Linda historia Clara. Cuando cuentas lo de «le cantaba a sus plantas me recordaste mucho a mi mami, ella siempre le cantaba y hablaba a sus plantas, y no sabes que frondosas se veían, siempre me decía «las plantas son como las personas, hay que hablarles para que estén contentas»

    Gracias por la historia!!

    José Antonio A.

    • cuperrin
      December 19, 2015

      Gracias José Antonio, tan lindo recordar a nuestras mamás y sus plantas. Un abrazo 🙂

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Information

This entry was posted on December 14, 2015 by .
%d bloggers like this: